Artículos Convocatoria Hemeroteca Contacto


La naturaleza del abandono

Por Alex Samuel Vélez | Reseñas

VER LA GALERÍA

La serie Abandono de Nilda Rosario, nos lleva en un viaje anímico desde la manía hasta la fosa. Rodeados de naturaleza viva, nos distrae con sus brazos melancólicos, alternando entre la irritabilidad y la felicidad.

La serie Abandono de Nilda Rosario, nos proyecta un ambiente donde la fisiología humana, envuelta en brazos claros y oscuros es un derivado de la anatomía vegetal. La naturaleza juega un papel adherente en Abandono. La artista conecta lo orgánico del ser físico con elementos puramente creativos y ficcionales. Es visible la tentación hacia el descontrol que sugiere el surrealismo. Se plasma en las imágenes y a mera vista hace parecerlas desnudas. Sin embargo, no es una oferta puramente sensorial, sino reflexiva.

Nilda nos presenta una fisionomía humana enroscada, apretada por un tornillo que es volteado por unos brazos tornados, que bien pueden ser propios o ajenos. Sugiere que nos abandonemos a nuevos enlaces psicosomáticos y que reconstruyamos nuestra realidad al margen de la naturaleza. Nilda da vital protagonismo al asunto en su obra. Por medio de abstracciones, sumerge al espectador en una introspección profunda de dialogo íntimo. Una plática que se hace vital dentro de un mundo abandonado en busca de reconciliación.

Ojos enroscados

Miradas audaces
navegan al ser en vela,
discuten el daño
de un giro sin vuelta.

Los puntos cardinales
se prenden en llamas,
niegan al viento
enroscarse y atarse
al tronco de un roble
bajo el azar del destino.

Femeninas curiosidades
bajo la dermis
de latidos enroscados,
inhalan imperios
de voces curtidas,
exhalan crepúsculos
de abrazos pulidos,
respiran…
la inmortal apariencia
de una figura blanda
de formas exquisitas.

Galería

Muestra comentada. Presione sobre las imágenes para ver las reseñas.

Aparición (2013) Acrílico 24” x 30”. En Aparición, Nilda nos mira desde una isla desierta y a la vez nos sitúa en ella. Nos toma en brazos tornados y nos lleva de la oscuridad a la soledad, que es natural y no necesita tierra para emerger. La sangre se funde con el fuego, mientras montañas níveas lo abacoran sin aparente consecuencia.
Cataclismo (2013) Acrílico 18” x 24”. Cataclismo, nos plantea una naturaleza agotada y nos revela que “el cuerpo solo es inexistente” (Propuesta, 2013),  a brazo extendido y en espera de nuevas oportunidades. En esta ocasión, los brazos tornados aparentan ser bienhechores y se posicionan listos para alimentar nuestro abandono, aunque bien pueden ser vistos como los causantes de nuestro agotamiento, si consideramos que la bonanza de agua fresca la retienen para sí.
Codependencia (2013) Acrílico 20” x 24”. La preocupación excesiva por las necesidades del otro se manifiesta en el tornillo que enrosca el corazón de Codependencia. El deseo de manipular, representado en los brazos tornados, es contrario a la libertad de dejar ser. El Abandono se percibe a través de la naturaleza, que con su constante ramificar, busca generar en el otro la necesidad de su presencia, y al sentirse necesitada, crece y cree que de este modo nunca la van a abandonar.
Decadence (2013) Acrílico 16” x 20”. Las cigotos de un ocaso barbudo y maldito encuentran terreno fértil en la pieza Decadence. El movimiento de los brazos tornados en esta pieza, semejan la yerba alta de un malezal, que bien recibe una semilla para abatirla o germinarla.
Guardian (2013) Acrílico 52” x 20”. Nilda plantea que la palabra puede ser profunda o dar vueltas y no decir nada. En Guardian, vemos esta tricotomía expresada en la figura humana que deja entrever su alma, su cuerpo y su espíritu al centro de su femineidad.  Los brazos torcidos dicen presente, esta vez apretando los tornillos que abren la cavidad labial. Muestran la úvula, vista al norte de la figura humana, que como aureola, hace sonora la pieza y nos hace imaginar sonidos glotales.
Infinidad (2013) Acrílico 18” x 24”. En Infinidad, el brazo tornado envuelve una serie de triángulos que, como semillas, en su mayoría apuntan en crecimiento lineal y exponencial. La infinidad se delata en las miradas triangulares, que se extienden hacia abajo convertidas en hojas y en lo que aparenta ser, una búsqueda fortuita e inservible de suelo fértil.
Outburst (2013) Acrílico 36” x 48”. En Outburst, vemos el acceso a la voz coartado, un grito de ayuda que no llega. Una escalera que envía mensajes limitados, que no permite el acceso a las ideas y a la salvación. El Abandono ha cortado los escalones y ya no podemos alcanzar nuevas altitudes, tampoco bajarnos de nuestra falsa realidad idealizada.
Vocal etéreo (2013) Acrílico 20 x 30
Oprobio (2013) Acrílico 18 x 24
Eólico (2013) Acrílico 24 x 36
Omisión (2013) Acrílico 18 x 24
Deserción (2013) Acrílico 20 x 24
1 / 12
2 / 12
3 / 12
4 / 12
5 / 12
6 / 12
7 / 12
8 / 12
9 / 12
10 / 12
11 / 12
12 / 12